viernes, 7 de abril de 2017

EL CAMINO D'OS ESCALLOS EN EL CAÑÓN DE LA CHOCA

Cuando una puerta se abre suelen aparecer otras.
Al franquear la de las Escaleretas (ver entrada anterior aquí) vimos con claridad que podía haber otras puertas similares. Y así sucedió.
La fortuna apareció de nuevo con su amplia sonrisa: apareció el Camino de los Escallos.

A la vuelta de aquella primera senda, ya de regreso en Lecina, conocimos al señor Macario Bergés. Fue un largo rato de conversación. Él nos habló de un espectacular camino que bajaba al fondo de la Choca y prometió llevarnos a principios de año.
Y así fue. Grandísima suerte la nuestra, poder contar con alguien del lugar todavía en condiciones de ir al monte y de mostrarnos la habilidad de aquellos hombres de antaño en terrenos semejantes.
Solo nos lamentamos al pensar cuantos otros caminos parecidos dormirán para siempre en el olvido de estas sierras. Como en tantas otras veces, nos falta tiempo en esta vida para hacer todo lo que querríamos.


Macario Bergés en la proa rocosa que se asoma al barranco de la Choca desde la parte inferior del Camino de los Escallos.

SITUACIÓN DEL CAMINO
Esta senda-itinerario baja al interior del cañón de La Choca. Primero alcanza la importante Fajana Casabón a la cual entra y sale por resaltes de poca altura pero no fáciles, especialmente el superior. Luego aprovecha una serie de cornisas estrechas que lo sitúan en una comba boscosa por la que se accede al cauce justo aguas abajo del Estrecho del Esponal.


Línea azul claro: cauce del río Vero. a: final del cañón de La Choca. b: Barranco Cruciacha (mal llamado en ese tramo Basender). c: Barranco o Reguero (mal llamado Portiacha). Flecha naranja: ermita de San Martín. Línea naranja: Camino de las Escaleretas. Punto naranja: Fajana Pera. Punto rosa: Fajana Barfaluy. Línea rosa: camino a la Fajana Barfaluy. Punto rojo: Fajana Casabón. Doble flecha azul oscuro: lugar por donde Macario Bergés nos llevó directamente a la Fajana Casabón. Línea roja: itinerario sin senda para alcanzar lo alto de la Fajana Casabón (en el inicio del Camino d'os Escallos) desde el borde de la Fajana Barfaluy.
(Fuente: aplicación Maps de iPad)

Los puntos rojos señalan el extremo occidental de la Fajana Casabón.
La imagen está tomada bajando por el camino y antes de llegar a la proa rocosa.

ANTECEDENTES
El Camino de los Escallos nunca antes había sido mencionado. En ningún lugar. Ninguna cita, ningún mapa, ninguna pista.
Con Fernando Biarge había bajado el barranco de La Choca el 12 de septiembre de 1989 para referenciarlo en las guias de barrancos que entones preparábamos. Impresionados por lo laberíntico de los acantilados ni se nos ocurrió pensar que a través de uno de ellos existía una vieja senda.


Este es el croquis que hice. El punto rojo sitúa el Camino de los Escallos.

Sin embargo el camino estaba allí. Y hay dos testimonios curiosos, ambos en su parte superior:

Este es el primero de ellos. Un refugio ocasional de quienes transitaban por aquí. Se encuentra en la base del espolón difícil que da acceso a la Fajana Casabón.


Este otro es mucho más antiguo. Tres trazos rojos de época prehistórica. Aparecen en un covacho de la primera de las cornisas, la que da acceso al camino. Otros parecidos también se encuentran a lo largo del Camino de las Escaleretas. ¿Acaso señalan también esos lugares de paso? A propósito de todo esto hay un artículo interesante de Ph. Hameau y A. Painaud (ver aquí).

3 DE ENERO DE 1993
Y luego llegó el día en el que nos tocó a nosotros. Así quedó reflejado en mi agenda:



Ninguno nos amedrentamos por el tiempo tan inclemente que hacía. Macario ni lo dudó, acostumbrado de siempre a afrontar cualquier climatología. Y llegó al inicio de manera directa y sin titubear, sin coger como alternativa el camino a Barfaluy, a pesar de que el viejo itinerario se había cerrado por la vegetación y de la poca visibilidad. Nos plantamos tal cual en lo alto de la Fajana Casabón. Todavía recuerdo admirado semejante conocimiento del terreno.

Estas son algunas de las fotos que tomé aquel día:


Izquierda: Macario destrepando el resalte difícil que da acceso a la Fajana Casabón.
Derecha: resalte por el que se abandona la Fajana Casabón.

Las trancas de madera (Escallos), que dan nombre al camino, tal y como las encontramos.


La bonita cornisa estrecha que sigue después del paso de los Escallos.

Esta es la cornisa vertiginosa (luego se pone más difícil) que nos enseñó Macario y que permite salir de la Fajana Casabón por su extremo oriental.

EL CAMINO
Como se ve en las ortofotos siguientes, el itinerario busca los puntos más débiles de la muralla. Y las dificultades que encuentra las resuelve con decisión, ya lo decía Virgilio: "audentis fortuna iuvat" (a los que se atreven sonríe la fortuna).

Línea roja: Camino d'os Escallos. 1: espolón de acceso a la Fajana Casabón. 2: resalte de abandono de la Fajana Casabón. 3: Proa inferior. 4: lugar donde se encuentran los escallos. 5: cornisa estrecha. Punto naranja: Fajana Casabón. Línea azul: cauce de La Choca. Punto azul: Estrecho del Esponal.
Fuente: izquierda (aplicación Maps de iPad), derecha (SITAR, http://sitar.aragon.es/)

Nada más llegar a casa dibujé un croquis y escribí una rápida descripción en mi cuaderno de caminos raros:


Trece años más tarde, el 18 de diciembre de 2005, volví al camino en una salida muy reducida que organicé en el club Peña Guara. El tiempo fue mucho mejor y aproveche para completar un poquito el croquis y situar el último de los estrechos del Barranco de La Choca:


DIVULGACIÓN
Cuando escribí en 1996 el libro de itinerarios por Guara dudé mucho en incluir el Camino de los Escallos. Al final decidí no hacerlo, en aquel momento me pareció demasiado difícil para un libro así. De todas formas lo mencioné en parte del texto, no me podía resistir:

"Cuchareros y peñaceros colocaban trancas de madera en los pasos difíciles y a veces expuestos, como en el sobresaliente camino de los Escallos que desciende al Estrecho del Esponal en el interior del cañón de la Choca"
Sin embargo, no me lo pensé dos veces cuando me dieron la oportunidad de escribir en la revista digital de Peña Guara. Lo publiqué en el número de febrero de 2014:

Para leer la revista en su formato original hacer clik aquí.

EL FUTURO DEL CAMINO D'OS ESCALLOS
Me hago a menudo esta pregunta.
Este no es un camino fácil, tiene pasos de verdadera escalada y otros donde es mejor no caerse... Y siempre fue así. Mientras se utilizó nunca fue equipado salvo la colocación de los "escallos" que le dan nombre. Quienes por allí pasaron decidieron no instalar nada más.
Y bien ¿quienes somos nosotros para modificarlo? Hay lugares, no pocos, que están fuera del alcance de mi capacidad. Con el tiempo incluso dejaré de pasar por donde ahora sé hacerlo. Es lo natural, es ley de vida. Son cosas que tenemos que aprender a aceptar.
Sin embargo, lo que hoy parece natural aceptar tiende a lo contrario. Probablemente llegará un día que se plantee "adecuar" el camino. Ya se ha hecho anteriormente incluso en sendas sin dificultad ni exposición particulares (como el de los Gradones, frente a la Peña San Martín en el río Alcanadre) o en otros resaltes con dificultades pero que tradicionalmente siempre se pasaron sin equipar (como el Gradón d'Esquirigüala también en el Alcanadre, ver aquí).
Tan pronto ponemos puertas al monte como hacemos desaparecer las dificultades a fuerza de taladro... ¿Acaso no hay términos intermedios?
Pero es verdad que también me pregunto si es necesario ser tan inmovilista. Si la admiración por lo pasado impide reconsiderarlo desde la actualidad. Pero desde una actualidad con sentido moderado, espero...
En todo caso y para esta senda que nos ocupa, equipar con grapas y cables el Camino de los Escallos sería, en mi opinión, una falta de consideración y una desfiguración de la entidad del camino. La utilización de una cuerda y demás material para asegurar, bastan para poder subir y bajar sin tener que fijar elementos de progresión. Debería ser suficiente ya que están al alcance de quien quiera aprender a manejarlos o se deje guiar convenientemente.

martes, 21 de marzo de 2017

25 AÑOS. Barranco de las Fuentes de La Muria

Ya se nos había pasado la obsesión permanente de las "primeras" (ya se sabe: efectuar primeros descensos). Pero mira por donde...



Un grupo, variopinto, de amigos decidimos ir entre semana a subir el Turbón desde un lugar menos común. Y de nuevo este es el quid de la cuestión: cuando uno se sale de lo normal las posibilidades de sorpresa crecen rápidamente. Es lo que me pasó en cuanto aparcamos. En seguida me fui a ver la salida del desfiladero y los agujeros de las surgencias.

Volvió a subir la fiebre. No tardé ni dos días:



Y es así como hoy, 25 años después, recuerdo que un día como este Alfonso Gallán, Nacho Costas y quien esto escribe efectuamos el primer descenso del Barranco de las Fuentes de La Muria.
Estoy contento de haberlo compartido con Alfonso (juntos trabajamos un buen número de años en Guara) y con Nacho (con el que abrí la Aigüeta de Barbaruens, ver aquí, y que a todos nosotros nos adelantó siendo muy joven con la primera integral del Balcez superior).


Este es el croquis que dibujé dos días después.

Volví en octubre del año siguiente, durante un curso que organicé en la Escuela de Montaña de Benasque y que fue el primer paso de muchas cosas que vinieron después. Estas dos fotos son de ese día:



MODOS DE VER
Se trata de esto:


http://www.descente-canyon.com/canyoning/canyon-description/21420/topo.html

"Barranco très peu intéressant. A éviter"
¿Poco interesante? ¿a evitar? Desde luego, el barranco de las Fuentes de La Muria nunca será objetivo de los "consumidores de Formigas y Peoneras" ni de los "pros de Larris y Eristes", pero entre ambos hay todo un mundo de grises por los que discurre a gusto el interés por las cosas y la contemplación.
Ciertamente no vamos al monte ni por ni para lo mismo.

miércoles, 22 de febrero de 2017

ANTES DE LA FERRATA DE OBARRA

No es la primera vez que encontramos algo de esto al subir por una via ferrata. Cabría pensar que estos itinerarios pasan por lugares que jamás han sido pisados con anterioridad.
Sin embargo uno se lleva sorpresas.
La más evidente la vimos hace tiempo en lo alto de la ferrata Regina, en Oliana:

Un arna (es decir, una colmena) situada en un lugar tan abrupto como alejado.
¿Seguirá aún en buen estado?
(Gracias a J.A. Cuchí por la fotografía)

Y en la de Obarra encontramos también algo de ese pasado que pasa tan de puntillas en tantas ocasiones sin darnos cuenta.

La flecha señala el lugar donde se encuentra este covacho. A la derecha se ve como la ferrata pasa justo a su lado.

Este es el lugar en el año 2013 y ahora en 2017. Alguna piedra movida.

En los lienzos de roca libres de la pátina negra se encuentra lo que nos interesa:

A la izquierda tal como lo vimos en 2013. A la derecha en 2017.

Este otro es del 2013.

Son marcas que se repiten en muchos otros sitios de la misma manera. Sin ir más lejos podemos observarlos en diferentes lugares del Valle de Rodellar (ver aquí).
Diríase que responden al cómputo de algo. ¿Qué cuentan aquí? La primera vez que estuvimos encontramos en el suelo pedregoso restos de bojes quemados (el abrigo está muy ennegrecido) pero nada parecido a restos orgánicos.



¿Quedará todavía alguna persona mayor en Ballabriga que tenga respuestas para todo esto?

lunes, 6 de febrero de 2017

DE LOS ÁRBOLES

Todo curioso de ver aquello que aparentemente no hay, tiene estos días una buena oportunidad de mirar con los ojos de alguien que también tiene la misma mirada.


Gregorio Villarig, veterano montañero y escalador, tiene el don. El don de ver en los fragmentos de las cosas otras cosas que no lo parecen.


Como aquellos chopos de otra entrada (ver aquí).

viernes, 20 de enero de 2017

HABITANTES DEL SUELO

A diferencia de los andadores (ver aquí), estos permanecen completamente inmóviles. En principio y por lo que a ellos respecta, siempre los encontraremos, en el mismo sitio, sea cual sea la hora.

No tenía ni idea de ellos. Jamás había reparado. Así fue hasta el 1 de noviembre de 2008. Íbamos de la Pardina d'Orlato a Nocito. Paramos y me subí a una piedra para fotografiar el valle. Lo anoté en la agenda:
"Extraño clavo de la DGA metido en la roca. Me lo llevo"
Se trataba de esto:

La roca estaba rota, como si la hubieran golpeado o dinamitado, y el "clavo" sobresalía y se sacaba con la mano.
Lo guardé en casa como una curiosidad.

Durmió sin nombre encima del zapatero de casa hasta finales de mayo del año pasado. Aquel día cambié de rumbo y subí por la calle León Abadía, crucé Casado del Alisal y justo al subir a la acera vi algo en el suelo. Esto:

De vuelta a casa aún tardé un rato en atar los cabos. Aquel "clavo" de 2008 y este de hoy eran lo mismo.
Un geopunto.

Son puntos de referencia que se utilizan con fines topográficos. Y yo completamente ignorante ¿pero en qué me fijo? Está claro que hay que desacostumbrar periódicamente la mirada, sino siempre veremos lo mismo.

Desde entonces voy tomando nota de todos los que encuentro, los numero por orden, según los veo. Decidí no buscarlos, y en su lugar esperar a la suerte, nada de variar expresamente mi camino. Los situo en un planito de la ciudad. Empecé registrándolos  con un número de orden, pero luego decidí seguir solo con el plano. Eso sí, llevo la secuencia para saber la distribución.

Los puntos rojos señalan los que he encontrado a fecha 19 de enero de 2017.

TIPOS
Al principio eran de tres formas:


La de la izquierda es la única que he visto, parece un geopunto casi casero. La de la derecha es más abundante.

Luego apareció una cuarta y a finales de agosto una quinta:


La de la izquierda es la empleada en un tramo preciso del Coso Alto.
La de la derecha, desde que vi la primera, ha proliferado como las setas en los últimos meses.

Así es, el Ayuntamiento de Huesca, lleva al parecer una campaña de colocación de geopuntos:




Son mayoría aplastante, y la cosa ha perdido algo de gracia ya que no encuentro otros. Mientras no aparezcan nuevos tipos me fijo en la superficie donde están plantados:


A ver si la suerte encamina el rumbo hacia otros.